En los últimos años, las drogas sintéticas han generado preocupaciones sanitarias y de seguridad en todo el mundo.
Sustitutos sintéticos de la marihuana (K2), los opioides sintéticos (como el fentanilo), y nuevas sustancias psicoactivas (NPS), son algunos ejemplos destacados. Las autoridades dominicanas también han identificado el uso de éxtasis (MDMA) y la cocaína rosada o tussi.
Estos compuestos son producidos en laboratorios no regulados, lo que permite una fabricación sin estándares de calidad ni seguridad; además, su bajo costo y fácil acceso los hacen atractivos para los consumidores, aunque muchas veces tienen efectos más peligrosos que sus contrapartes naturales.
El tema fue presentado en la edición 19 de la revista "Mirex Cerca", órgano informativo institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores, y socalizado en un coloquio a través de la plataforma Zoom, donde se planteó que las sustancias sintéticas pueden inducir psicosis, comportamientos violentos o paranoicos y daño cerebral irreversible, lo que representa un desafío adicional para los sistemas de salud pública, a nivel presupuestario y para la seguridad ciudadana.






