Hoy, al conmemorar un año más de nuestro club, no solo celebramos su existencia, sino que también honramos la memoria de aquellos que partieron antes de tiempo. Su ausencia dejó un vacío inmenso, pero su legado sigue vivo en cada uno de nosotros.
Aquel día de dolor nos marcó profundamente, pero también nos enseñó el verdadero significado de la unidad. Nos recordó que la vida es frágil, que el valor de la amistad y la hermandad es incalculable, y que el deporte no solo es competencia, sino también un lazo que nos une como familia.
Hoy no solo los recordamos con tristeza, sino con gratitud, porque gracias a ellos aprendimos a ser más fuertes, a valorar cada momento y a encontrar en el deporte una forma de honrar sus vidas.
Ruddy vive en nuestro espíritu de lucha.
Henrry vive en cada risa compartida en la cancha.
Claudio vive en nuestra pasión por el juego.
Tito vive en la unión de este club, que sigue adelante en su memoria.
Su historia es ahora nuestra inspiración. Sigamos avanzando, creciendo y construyendo juntos, porque así es como realmente los mantenemos vivos.






