El avión Falcon 50 vinculado al mediático caso "Air Cocaine", incautado en marzo de 2013 en el Aeropuerto de Punta Cana con 700 kilos de cocaína ha pasado a ser un enigma financiero al quedar sin compradores en la reciente subasta del Instituto Nacional de Custodia y Administración de Bienes Incautados (Incabide). El precio de salida fijado fue 95.200.000 de pesos, equivalente a 1.59 millones de dólares.
Sin un peritaje público sobre las condiciones actuales de la aeronave, persisten interrogantes sobre su estado técnico, la incertidumbre documental y los posibles daños acumulados luego de 13 años fuera de operación.
Omar Chahín, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas, explicó que el verdadero valor de una aeronave no depende únicamente de su estructura física, sino de su historial técnico completo, debido a que la ausencia de registros puede ser más fulminante que una avería mecánica.
"Los aviones tienen un récord de vida desde que nacen: bitácoras de motores, fuselaje y todos sus componentes. Si tú no tienes esa data, es imposible determinar cuánto tiempo de vida le queda al avión", explicó.
En casos de operativos contra el crimen organizado, la pérdida o retención de las bitácoras (logbooks) suele ser común. Sin estos documentos, las autoridades reguladoras internacionales no otorgan los certificados de aeronavegabilidad necesarios para operar, lo que obliga a un potencial comprador a asumir un costoso proceso de recertificación a ciegas.






