Desde que el Poder Ejecutivo planteara, en el 2024, la unificación de los ministerios de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), y de Educación (Minerd), el debate en torno a las implicaciones que tendría la integración de ambas entidades todavía genera interrogantes y advertencias entre expertos en materia educativa.
El proyecto de ley para su fusión, sometido ante el Senado el pasado 11 de diciembre, presenta cambios estructurales para el sistema educativo, sobre todo el que afecta el presupuesto del Minerd: con la distribución del 4 % del PIB entre los niveles primario, secundario y superior.
Opacidad
Josefina Pimentel, exministra de Educación y directora del Iglobal, explica que el proyecto es una tercera versión de dos anteproyectos que circulan desde hace un año. "El problema es que no responden a estudios previos de factibilidad. Hay una ausencia de diagnósticos técnicos y de procesos abiertos de consulta real acerca de las implicaciones técnicas, administrativas, fiscales y financieras, de esa propuesta, lo cual debilita su legitimidad", dice.
Además, para la dirigente política, hay dificultades de gobernanza debido a que solo plantea la existencia de un consejo consultivo, lo que limita el carácter deliberativo que pudiera tener un órgano donde se integran una multiplicidad de sectores de la educación superior.
"La toma de decisiones se concentraría en la figura del ministro o la ministra de turno. Es una propuesta que parecería que lo que quiere es distribuir parte del 4 % dentro de ambos subsistemas, lo cual pudiese afectar la educación preuniversitaria", observa Pimentel.






