El padre Rosario se integra a un equipo pastoral que atiende a una comunidad diversa y culturalmente activa en El Bronx. Su llegada fortalece la presencia del clero dominicano en la arquidiócesis de Nueva York y resalta el intercambio pastoral entre ambas naciones.
El sacerdote fue trasladado a este condado tras haber servido durante tres años en la Parroquia María Madre de la Iglesia en San Francisco de Macorís, su ciudad natal.
Dentro de su trayectoria sacerdotal, se destacan sus roles como párroco de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús en Samaná (2012-2016) y vicario en varias parroquias de Nagua.
Asimismo, fue capellán de la comunidad latinoamericana y del Hospital Universitario de Graz en Austria (2016-2022), donde culminó su formación teológica en un período de siete años.






