El contrabando de cigarrillos es un problema latente que afecta tanto la economía como la salud pública del país. A lo largo de los últimos años, las autoridades han intensificado los esfuerzos para frenar este fenómeno, logrando la incautación de millones de unidades de cigarrillos de origen ilegal.
Estudios realizados por la Oficina de Inteligencia para Falsificaciones del Reino Unido (Counterfeit Intelligence Bureau) han demostrado que, en comparación con los cigarrillos legales, los cigarrillos falsos o sin sellos sanitarios pueden contener cinco veces más cadmio, seis veces más plomo, un 160 % más de alquitrán y un 133 % más de monóxido de carbono, así como moho y huevos de insecto.
En un experimento realizado por Diario Libre en un colmado al azar del Ensanche Espaillat donde se solicitó ver todas las marcas de cigarrillos disponibles para elegir el que resultara más atractivo, el colmadero, sin inmutarse, colocó en el mostrador cigarrillos de venta legal, así como una cajetilla de Capital, marca fabricada en Dubai, que a pesar de estar cerrado herméticamente, no contaba con la estampilla distintiva con el mapa de la República Dominicana en la parte superior del empaque, lo que, a simple vista, lo distinguía del resto de las marcas legalizadas para la venta.






