A la Circunvalación de Baní, una obra inaugurada hace dos meses y medio a un costo de 7,700 millones de pesos, le bastaron menos de diez días de lluvia para evidenciar un fallo estructural. El efecto del agua dejó un tramo totalmente destruido, como si allí hubiera caído una bomba, y la vía quedó interrumpida.
Inaugurada el 14 de agosto de este año como parte del corredor sur que enlaza Santo Domingo, Azua y Barahona, la carretera de 19.8 kilómetros de extensión ya mostraba señales de deterioro poco después de su apertura, cuando surgieron grietas longitudinales visibles en varios puntos.
El geólogo Osiris de León consideró que la causa principal de la destrucción de la vía radica en la elección del material utilizado en el relleno del terraplén y en la falta de previsión sobre su comportamiento ante la saturación de agua por lluvias intensas y prolongadas, un factor que, puntualizó, debió considerarse ante un país tropical, con alta exposición a fenómenos atmosféricos.






