A dos meses de haber pasado lo que creí una pesadilla, cuando apenas salía de los escombros, no pretendo ser vocero de los que somos víctimas de ese fatídico episodio del Jet Set, que hace desear una máquina del tiempo. Pero de algo debe servirnos tan doloroso trance. Cuidado con jugar al olvido y a privilegiar a un noble para que este trauma colectivo pase como un capítulo más de otra triste tragicomedia de la justicia, porque sería bochornoso para el país”, explicó el periodista y encardado de prensa del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Comenzó este escrito diciendo que no hay mayor privilegio por el cual agradecer a Dios que el de despertar cada mañana para aprovechar otro día más y convivir con tus seres queridos, amigos y sentir todo lo que en este plano te hace feliz.
“Máxime si recibes otra oportunidad para continuar probando lo agridulce de esta vida, pero agradecido por tener el sentido del gusto, el tacto, la vista, oído y olfato. Y en especial el privilegio de poder seguir bailando, pero a un ritmo totalmente diferente al de esa fiesta póstuma, con unos pasos en mosaicos de gratitud que serán homenaje a los que partieron”, agregó.
Él, también, añade que ese no es un caso más, que es la más grande tragedia de la República Dominicana.
“Violando recomendaciones médicas y hasta propias por el sentido común, he roto varias veces el cerco del descanso psicológico y me he dejado llevar por el algoritmo de las entrevistas testimoniales de varios sobrevivientes, compañeros y compañeras de ese infortunio a los que el destino nos hizo una horrorosa cita con La Parca”, comenta.
Agrega que pocos tuvieron el privilegio de salir ilesos y pasar caminando por encima de los muros.
“Pero muchos de los sobrevivientes pasaron un calvario que fue una tragedia dentro de la otra luego de ser golpeados, quedar inconscientes o peor aún, despiertos atrapados por horas infernales con la vida colgando de un hilo. Dios me permitió salir relativamente rápido de esa película de terror, pero es un laberinto impredecible el de la recuperación entre los traumas físicos y el afán de salir de los pasillos fracturados de la mente. El soporte de la familia y amigos ha sido inmenso”, describe.






