El meteoro, descrito como muy brillante, se desintegró al entrar en contacto con la atmósfera debido a la fricción con los gases inflamables como el nitrógeno y el oxígeno. Según Suriel, el bólido viajó a una altitud aproximada de 80 kilómetros antes de desintegrarse.
El color verdoso observado en el meteoro sugiere que estaba compuesto principalmente de magnesio, un elemento que produce ese tono característico al quemarse en la atmósfera. Este tipo de eventos no son frecuentes, lo que generó asombro y curiosidad entre los residentes que pudieron ser testigos del fenómeno celeste.






